Manejo de riego y nutrición en temporada seca

Estrategias para optimizar el uso del agua, mantener una nutrición eficiente y reducir el impacto del estrés hídrico en los cultivos.

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    La temporada seca representa uno de los periodos más críticos para la producción agrícola. La menor disponibilidad de agua, combinada con temperaturas elevadas y una mayor demanda evaporativa, reduce el crecimiento de las plantas, limita la absorción de nutrientes y aumenta el riesgo de acumulación de sales en la zona radicular.

    En estas condiciones, el objetivo no debe ser solamente aplicar más agua, sino aprovechar mejor cada metro cúbico disponible. Para lograrlo es necesario integrar la programación del riego, el monitoreo de la humedad del suelo, la calidad del agua, la fertirrigación y el uso de tecnologías que favorezcan una distribución uniforme del frente de humedad.

    La estrategia debe adaptarse al cultivo, etapa fenológica, profundidad radicular, textura del suelo, sistema de riego y disponibilidad real de agua. Por ello, las recomendaciones generales siempre deben ajustarse mediante análisis de suelo, agua y tejido vegetal.

    Cómo el déficit hídrico afecta la absorción de nutrientes

    Las raíces absorben los nutrientes disueltos en la solución del suelo. Para llegar hasta ellas, los elementos se desplazan principalmente mediante tres mecanismos:

    • Flujo de masa: los nutrientes son transportados junto con el agua que se mueve hacia la raíz. Es especialmente importante para nitrógeno, calcio, magnesio, azufre y boro.
    • Difusión: los iones se desplazan desde zonas de mayor concentración hacia la superficie de la raíz. Es un mecanismo relevante para fósforo y potasio.
    • Intercepción radicular: ocurre cuando el crecimiento de las raíces las pone en contacto directo con los nutrientes del suelo.

    Cuando disminuye la humedad, se reduce tanto el flujo de agua hacia las raíces como la movilidad de los iones. La película de agua alrededor de las partículas del suelo se vuelve más delgada y discontinua, lo que limita el flujo de masa y la difusión. Además, el endurecimiento del suelo puede restringir la elongación de raíces finas y pelos absorbentes.

    El déficit hídrico también provoca el cierre parcial de los estomas para disminuir la pérdida de agua. Como consecuencia, baja la transpiración, se reduce el transporte de nutrientes desde la raíz hacia la parte aérea y disminuye la fotosíntesis. Esto afecta el crecimiento vegetativo, la floración, el llenado de frutos y la formación de rendimiento.

    Otro efecto importante es el incremento de la concentración de sales. Si se mantiene la misma cantidad de fertilizante en un volumen menor de agua, la conductividad eléctrica de la solución puede aumentar y generar estrés osmótico. En estas condiciones, la planta debe emplear más energía para absorber agua, incluso cuando el suelo aún conserva cierta humedad.

    Cuadro 1: Efectos del déficit hídrico y sus consecuencias agronómicas

    Efecto del déficit hídricoConsecuencia agronómica
    Menor flujo de masaDisminuye el transporte de N, Ca, Mg, S y B hacia las raíces
    Menor difusiónSe limita la disponibilidad efectiva de P y K
    Menor crecimiento radicularLa planta explora un menor volumen de suelo
    Cierre estomáticoDisminuyen la transpiración, fotosíntesis y translocación
    Mayor concentración salinaAumenta el riesgo de estrés osmótico y toxicidad
    Menor actividad microbianaSe reduce la mineralización de nutrientes en el suelo

    Figura 1. Efecto del déficit hídrico sobre la absorción de nutrientes, la actividad fisiológica y el rendimiento del cultivo.

    Principios de programación de riego bajo sequía

    La programación del riego debe responder a dos preguntas: cuándo regar y cuánto aplicar. Durante una sequía, regar únicamente conforme a un calendario fijo puede generar periodos de estrés, escurrimiento, percolación profunda o humedecimiento desigual.

    1. Estimar la demanda hídrica del cultivo

    La evapotranspiración del cultivo puede calcularse mediante:

    ETc = ETo × Kc

    Donde:

    • ETc es la evapotranspiración del cultivo.
    • ETo es la evapotranspiración de referencia, calculada con información meteorológica.
    • Kc es el coeficiente correspondiente al cultivo y su etapa de desarrollo.

    La demanda cambia durante el ciclo. En general, es menor durante el establecimiento y aumenta con el desarrollo del follaje, la floración y el llenado de frutos. La metodología FAO también establece que el cultivo puede empezar a sufrir estrés antes de agotar completamente el agua disponible en el suelo.

    1. Monitorear la humedad en la zona radicular

    Figura 2: Los tensiómetros, sensores capacitivos y sondas de humedad ayudan a identificar el momento oportuno del riego.

    Los sensores deben colocarse a diferentes profundidades: una dentro de la zona de mayor actividad radicular y otra cerca del límite inferior que se pretende humedecer.

    Esto permite detectar si:

    • El riego es demasiado corto y superficial.
    • El agua llega a la profundidad adecuada.
    • Existe percolación por debajo de las raíces.
    • El cultivo consume el agua más rápido de lo previsto.
    1. Ajustar la frecuencia a la textura del suelo

    Los suelos arenosos almacenan menos agua y requieren riegos más frecuentes y de menor duración. Los suelos arcillosos almacenan más, pero presentan menor velocidad de infiltración y mayor riesgo de escurrimiento, encharcamiento o aireación deficiente.

    No debe asumirse que un riego largo siempre humedecerá mejor. Si la tasa de aplicación supera la capacidad de infiltración, una parte del agua puede perderse antes de alcanzar uniformemente la zona radicular.

    1. Priorizar las etapas sensibles

    Cuando el agua es limitada, debe evitarse el estrés severo durante las etapas de mayor sensibilidad económica, como:

    • Establecimiento y desarrollo radicular.
    • Floración y fecundación.
    • Cuajado.
    • Crecimiento rápido y llenado de frutos.
    • Formación de tubérculos, bulbos o cabezas.
    • Llenado de grano.

    La estrategia de riego deficitario controlado solamente debe utilizarse cuando exista información validada para el cultivo, variedad, etapa fenológica y ambiente productivo.

    1. Revisar la uniformidad del sistema

    La eficiencia del programa depende del desempeño hidráulico. Es recomendable verificar periódicamente:

    • Presión al inicio y al final de las líneas.
    • Caudal de los emisores.
    • Coeficiente de uniformidad.
    • Presencia de fugas u obstrucciones.
    • Limpieza de filtros y líneas.
    • Distribución del bulbo húmedo.
    1. Evitar concentraciones excesivas en fertirrigación

    En temporada seca conviene fraccionar los nutrientes en aplicaciones pequeñas y frecuentes, siempre que el sistema lo permita. Reducir el volumen de riego sin ajustar la concentración de fertilizantes puede elevar la conductividad eléctrica alrededor de la raíz.

    La concentración debe controlarse mediante mediciones de pH y conductividad eléctrica en el agua de entrada, solución de riego y, cuando sea posible, solución del suelo o drenaje.

    Nutrientes prioritarios bajo estrés hídrico

    La nutrición durante la sequía debe ajustarse al análisis de suelo, la etapa del cultivo y su demanda. El potasio contribuye a la regulación estomática, el balance osmótico y el uso eficiente del agua; el calcio fortalece membranas y tejidos, aunque su transporte disminuye cuando la transpiración es limitada; y el magnesio ayuda a conservar la fotosíntesis.

    El fósforo favorece el desarrollo radicular, pero pierde movilidad cuando el suelo se seca. El nitrógeno debe aplicarse de forma fraccionada y conforme a la capacidad de absorción, evitando excesos que aumenten la salinidad y el crecimiento vegetativo. Los micronutrientes pueden complementarse vía foliar cuando exista un diagnóstico, sin sustituir el manejo adecuado del agua y la zona radicular.

    En todos los casos, se debe conservar el equilibrio entre nutrientes, evitar aplicaciones concentradas y mantener una humedad uniforme en el suelo.

    Cuadro 2: Nutrientes y funciones relacionadas con el estrés hídrico

    NutrienteFunción relevanteConsideración de manejo
    Potasio (K)Regulación estomática y ajuste osmóticoMantener suficiencia sin elevar excesivamente la salinidad
    Calcio (Ca)Integridad de membranas y paredes celularesConservar humedad uniforme para favorecer su transporte
    Magnesio (Mg)Fotosíntesis y transporte de carbohidratosEquilibrar con K y Ca
    Fósforo (P)Energía y desarrollo radicularLocalizar en la zona húmeda y activa
    Nitrógeno (N)Crecimiento y síntesis de proteínasFraccionar y ajustar a la demanda real
    Boro (B) y Zinc( Zn)Crecimiento, floración y actividad enzimáticaConfirmar deficiencia mediante análisis

    H2Flo®: mejora de la eficiencia del agua

    H2Flo® es una mezcla concentrada de surfactantes de suelo desarrollada por ICL para mejorar el movimiento del agua y los fertilizantes dentro de la zona radicular.

    Su mecanismo se basa en reducir la tensión superficial del agua. Esto facilita que el frente húmedo se desplace tanto vertical como lateralmente, favoreciendo un humedecimiento más rápido y uniforme del suelo. También puede ayudar a disminuir el escurrimiento inicial y la formación de zonas secas o hidrofóbicas.

    Figura 3: Efecto de H2Flo® en la retención de humedad del suelo. A los 5 días de la aplicación, el suelo tratado presenta mayor conservación de humedad en comparación con el suelo sin tratamiento.

    Entre sus principales beneficios agronómicos se encuentran:

    • Mejor distribución del agua en la zona radicular.
    • Mayor movimiento vertical y lateral del frente húmedo.
    • Menor presencia de zonas secas entre emisores.
    • Reducción potencial del escurrimiento superficial.
    • Mejor distribución de los fertilizantes aplicados mediante el riego.
    • Posibilidad de optimizar el volumen de irrigación y los costos de bombeo.
    • Integración flexible con diferentes programas de fertirrigación.

    También puede emplearse durante el humedecimiento inicial o dentro del programa normal de irrigación para mejorar el movimiento de agua y fertilizantes.

     

    Conclusión

    El manejo exitoso de la temporada seca requiere integrar el agua y la nutrición como un solo sistema. Cuando disminuye la humedad del suelo, también disminuyen la movilidad, absorción y transporte de nutrientes; por ello, aumentar la dosis de fertilizante no necesariamente corrige el problema y puede elevar la salinidad alrededor de las raíces.

    Una estrategia eficiente debe estimar la demanda mediante la evapotranspiración del cultivo (ETc), monitorear la humedad del suelo, revisar la uniformidad del sistema, proteger las etapas fenológicas sensibles y fraccionar la nutrición conforme a la capacidad real de absorción del cultivo.

    Tecnologías como H2Flo® pueden complementar este manejo al reducir la tensión superficial y favorecer un movimiento más uniforme del agua y los fertilizantes. Sin embargo, su mayor valor se obtiene cuando se integra con sensores, análisis de suelo y agua, seguimiento de la conductividad eléctrica y asesoría agronómica especializada.

    En temporada seca, producir mejor no significa solamente regar más: significa lograr que una mayor proporción del agua aplicada llegue de manera uniforme a las raíces y sea aprovechada por el cultivo.

    Bibliografía consultada

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    • ICL Growing Solutions. (s. f.). H2Flo: The ultimate helping hand with your irrigation.
    • ICL Growing Solutions México. (s. f.). H2Flo: Surfactantes para conservar agua.
    • ICL Growing Solutions México. (s. f.). Surfactante líquido H2Flo.
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